Lenguaje y éxito escolar: una relación directa
Existe una estrecha relación entre el desarrollo del lenguaje y el rendimiento escolar. Cuanto mayor es el vocabulario de un niño y mejor es su capacidad para expresarse, más fácilmente comprenderá las explicaciones de los adultos, especialmente en el entorno educativo.
El lenguaje no solo es comunicación: es pensamiento, comprensión, relación con el entorno y base del aprendizaje.
¿Cómo favorecer el desarrollo lingüístico desde los primeros meses?
A continuación te compartimos una serie de recomendaciones prácticas que puedes aplicar en casa, desde los primeros días de vida:
Habla con tu bebé desde el primer día
Aprovecha momentos como el cambio de pañal, el baño o mientras lo sostienes en brazos para hablarle. Usa un tono cálido, alegre, con exclamaciones y preguntas sencillas. Nombra lo que está ocurriendo en ese instante para que pueda asociar palabras con objetos y acciones.
Míralo a la cara mientras le hablas
Los bebés aprenden imitando. Cuando observan cómo se mueve tu boca al decir “mamá” o “papá”, les resulta más fácil reproducir esos sonidos por sí mismos. Verte hablar les ayuda a aprender antes.
Responde a sus sonidos
Desde los 3-4 meses, los bebés emiten sonidos guturales. Si tú los imitas o les contestas, se inicia una “protoconversación” llena de significado afectivo que motiva al bebé a seguir “hablando”.
Leer cuentos con imágenes desde el primer año
A partir de los 10-12 meses, puedes empezar a enseñarle libros con ilustraciones. Adapta el tiempo de lectura a su capacidad de atención y termina la actividad cuando notes que se cansa.
El lenguaje también se comprende antes de hablar
A los 15 meses, aunque aún no diga muchas palabras, es probable que entienda órdenes como: “Tráeme tu osito”, “Dame la cuchara”, “¿Quieres un poco de pan?”.
Aprovecha para pedirle pequeños recados y felicítalo con entusiasmo cuando los cumpla. Esto refuerza su interés por comunicarse.
El entorno es una gran oportunidad para aprender
Durante paseos, salidas al supermercado o cualquier actividad diaria, explícale a tu hijo lo que ves, haces o compras. Así enriquecerá su vocabulario y su comprensión del mundo.
Evita usar jerga infantil al hablar
Aunque el niño use palabras como “guau guau”, tú deberías decir “perro”. Ellos aprenderán el lenguaje adulto por imitación, así que es mejor ofrecerles siempre la forma correcta de las palabras.
Nombra las cosas con precisión
En lugar de usar solo “comer”, emplea palabras más específicas como: desayunar, almorzar, merendar, cenar. Esto enriquece su vocabulario y refuerza su comprensión de los distintos contextos.
Corrige sin cortar la conversación
Cuando el niño dice “mira, un guau guau”, puedes responder: “Sí, es un perro. ¿Has visto qué grande es?”.
Así corriges de forma natural y amplías su conocimiento.
Evita imperativos y negaciones tajantes
Frases como “¡Cállate!” o “No te muevas” cortan la comunicación. En su lugar, prueba con frases que abran el diálogo, como: “¿Crees que es hora de comer galletas?”
Esto le invita a pensar, razonar y conversar.
Responde a sus preguntas de forma elaborada
Si pregunta: “¿Vendrá la abuela esta tarde?”, en vez de responder solo “no”, di: “Ha dicho que va al médico y vendrá mañana”.
Esto estimula su capacidad para deducir y comprender situaciones.
En resumen
Los niños aprenden a hablar escuchando, observando y participando activamente en conversaciones reales. Como padres, somos sus primeros y más importantes modelos de lenguaje.
Involúcrate desde el principio y verás cómo su lenguaje, pensamiento e inteligencia crecen día a día.


